LA HACIENDA PUBLICA DEL SIGLO XXI: UN CAMBIO DE PARADIGMA.

La globalización y la internacionalización de las relaciones económicas está configurando alguno de los rasgos de la Hacienda Pública del siglo XXI, transitando de un paradigma de estudio a nivel nacional a otra de carácter global. En primer lugar, el simple hecho de que las realidades económicas, al menos las más dinámicas y de mayor valor añadido, se desenvuelvan en la esfera mundial supone una alteración radical en el punto de vista del hacendista y, especialmente, de la Administración Tributaria. Por ello, la Hacienda del futuro, de hecho ya de la presente, se va a ver afectada por la globalización y la integración regional de múltiples formas. Repasemos algunas de ellas:

a) La realidad se mueve mucho más rápidamente y los modelos de Políticas Públicas, además de complicarse, aumentan su volatilidad. Ideas tan queridas a la doctrina clásica como la de “seguridad jurídica”, asimilada a estabilidad de las normas, no pueden mantenerse, pues la Hacienda Pública no es algo ajeno a unos entornos que cambian a gran velocidad. Por ello, viviremos (lo estamos haciendo) en una era de “reformas fiscales permanentes”, donde lo esencial, además, será el “ajuste fino” (“fine tuning”) de las Políticas Públicas, de vez en cuando reordenadas con proyectos sistematizadores. Probablemente, en España, debamos hacer de necesidad, virtud, y a la sombra de las obligaciones que nos van a imponer desde Europa para disfrutar de los fondos europeos para financiar los efectos de la pandemia COVID-19, abordar una importante reforma de la política presupuestaria y del,sistema tributario.

b)                   Los “efectos demostración” aumenta; no hay modelos nacionales de ingreso o gasto público que puedan configurarse, de forma aislada. La atención a lo que hacen nuestros socios y competidores y la reacción a sus políticas, aunque sólo sea para mantener nuestra competitividad, resulta no sólo necesaria, sino imprescindible para mantener el nivel de renta y riqueza en esta sociedad.

c)                   El impacto de criterios de calidad fuerza a pensar cada vez más en la competencia entre las propias instituciones encargadas de aplicar las Políticas Públicas, tanto interna como externamente, como en la necesaria evaluación de las mismas por parte tanto de su emisores como de sus receptores, por ejemplo, los contribuyentes en el caso de determinar el grado de consentimiento en la aplicación del sistema tributario. La gestión del sector público va hacia la convergencia con los modelos de gestión privados y sus técnicas deberían ser intercambiables.

d)                   Los modelos de Hacienda Pública han pasado de “modelos cerrados”, de economía nacional, a “modelos abiertos”, lo que supone una mayor dificultad para predecir la incidencia de medidas nacionales de Política Económica y el reforzamiento del estudio de cuestiones técnicas como pueden ser los “spillover effects” interfronterizos.

e)                   La gestión tributaria y del gasto tiene que incorporar en su práctica diaria los avances tecnológicos; de hecho, el funcionario del futuro no puede seguir preso de la mentalidad y técnicas del funcionario de la Hacienda Pública de, prácticamente, el siglo XIX que todos conocemos.

f)                    La integración con otros agentes o Estados de la realidad internacional deviene inevitable, no sólo en el terreno económico sino en otras áreas, por ejemplo, la cultural; de ahí, la importancia y necesidad de seguir avanzando en la integración europea como respuesta a la globalización, pues además favorece la renta de situación de los Estados que ya están dentro del proceso integrador, así como vincular modelos consolidados de integración económica con otras fenómenos regionales próximos desde el punto de vista económico o cultural, por ejemplo, España en su vocación iberoamericana.

Como vemos el futuro de la Hacienda se puede resumir en tres palabras:

Internacionalización, integración y coordinación a nivel supranacional con una perspectiva universal

Unión Europea tras el Brexit!

Sponsored Post Learn from the experts: Create a successful blog with our brand new courseThe WordPress.com Blog

WordPress.com is excited to announce our newest offering: a course just for beginning bloggers where you’ll learn everything you need to know about blogging from the most trusted experts in the industry. We have helped millions of blogs get up and running, we know what works, and we want you to to know everything we know. This course provides all the fundamental skills and inspiration you need to get your blog started, an interactive community forum, and content updated annually.

Nuevo régimen fiscal de aportaciones a Planes de Pensiones. LPGE’21

El artículo 62 de la Ley de Presupuestos Generales del Estado para el año 2021 ha introducido una serie de reformas de gran trascendencia para el sistema de planes de pensiones complementarios español.
En concreto, se modifica el límite general con el que opera la reducción por aportaciones y contribuciones a sistemas de previsión social (planes de pensiones, mutualidades de previsión social, planes de previsión asegurados, planes de previsión social empresarial y seguros de dependencia severa o gran dependencia), reduciéndose de 8.000 a 2.000 euros anuales la cantidad máxima que se puede reducir. Este límite en planes de pensiones opera para cualquier clase de plan de pensiones (individual, asociado o de empleo).
El citado límite de reducción anterior se incrementará en 8.000 euros, cuando el incremento provenga de contribuciones empresariales. Es decir, el límite conjunto se amplía a 10.000 euros siempre y cuando los 2000 euros se amplíen con 8.000 euros aportado por una empresa en un plan de empleo.
Además, se fija la reducción adicional por aportaciones a favor del cónyuge en 1.000 euros anuales (anteriormente 2.500 euros anuales).

En cuanto al límite financiero de aportaciones y contribuciones a los sistemas de previsión social, también se reduce de 8.000 a 2.000 euros anuales el importe anual máximo conjunto de aportaciones y contribuciones empresariales a los sistemas de previsión social. Este límite se incrementará en 8.000 euros anuales cuando el importe provenga de contribuciones empresariales a planes de empleo (Modificación de los límites de aportación a planes de pensiones regulados en el artículo 5.3 de la LPFP).
Asimismo, se establece que las aportaciones propias que el empresario individual realice a planes de pensiones de empleo o a mutualidades de previsión social de los que, a su vez,sea promotor y partícipe o mutualista, así como las que realice a planes de previsión social empresarial o seguros colectivos de dependencia de los que, a su vez, sea tomador y asegurado, se considerarán como contribuciones empresariales, a efectos del cómputo de este límite.

Por su parte, en la Ley Foral de Presupuestos Generales de Navarra para el año 2021, la Administración de la Comunidad Foral de Navarra también ha modificado los límites de reducción por aportaciones a planes de pensiones de la siguiente forma “Por lo que respecta a los limites máximos de reducción de la parte general de la base imponible por aportaciones y contribuciones empresariales a sistemas de previsión social se reduce a 2.000 euros el límite general y a 5.000 euros el límite de aportación para mayores de 50 años; por otro lado, se eleva a 5.000 euros el límite propio e independiente establecido para las contribuciones empresariales que hayan sido imputadas a los partícipes”.

¿Qué podemos esperar del 2021 en el ámbito económico mundial?.

El virus continúa propagándose por todo el mundo y los estrictos confinamientos de la primera ola se han evitado, siendo reemplazados por restricciones de movilidad en zonas específicas y medidas preventivas en general. Las expectativas sobre la efectividad de las vacunas, y con ello el fin de la crisis sanitaria hacia la segunda parte de 2021, han dado alas a las expectativas económicas. La movilidad se recupera lentamente y se discute sobre la forma de la recuperación, pero no sobre la recuperación en sí misma.

El mundo ha sido capaz de implementar medidas de mediana intensidad que han conseguido que los hospitales no colapsen a la vez que se suavizan las restricciones. La recuperación iniciada en el tercer trimestre se ha visto mermada por los episodios de contagio de la segunda ola, lo que confirma que la plena recuperación económica vendría de la mano de  la vacunación masiva. La movilidad hasta ahora se ha recuperado em torno a un 50% de la existentes en fases previas a la pandemia. En concreto,  Asia, en general, ha tenido más éxito en la contención del virus y la recuperación de la movilidad está siendo muy desigual en los diferentes sectores de la economía con el sector servicios, turismo, tráfico aéreo, transporte discrecional, ocio, cultura y entretenimiento con el mayor impacto negativo.

La comunidad científica y los reguladores están rompiendo todos los esquemas establecidos para acelerar al máximo la aprobación y distribución de vacunas. Los avances en eficacia de las vacunas y en la capacidad de fabricación y distribución son muy prometedores y ya se comienza con la vacunación, distribuyendo las primeras vacunas aprobadas, en parte de los países desarrollados. La disponibilidad y distribución de vacunas es la clave de la esperada recuperación económica en 2021 y gran parte de las proyecciones macroeconómicas se apoyan en esta esperanza como elemento catalizador del despegue de la economía mundial.

Política Económica y crisis pandémica.

Los bancos centrales actuaron con urgencia para solucionar los problemas de liquidez y de acceso al crédito La política monetaria fue clave por la rapidez con la que se pudo desplegar medidas y dar un mensaje de confianza al sistema financiero. Los recortes de tipos de interés fueron generalizados a nivel de bancos centrales, pero tuvieron un impacto limitado por el nivel tan reducido del que partían previo al estallido de la crisis. Las medidas más agresivas y efectivas han sido las derivadas de las compras masivas de activos por su impacto inmediato en las condiciones financieras. Los bancos centrales han desafiado la creencia de que el arsenal monetario estaba agotado aplicando medidas innovadoras fuera de la ortodoxia financiera clásica.

Por su parte, las ayudas fiscales a nivel global superan ya el 10% del PIB mundial y representan el programa de incentivos más importante de la historia. Los estímulos y transferencias han sido clave para evitar una crisis de efectos duraderos impredecibles dado el elevado porcentaje de trabajadores y empresas afectadas.

El estímulo fiscal y monetario coordinado no tiene precedentes y existe un consenso mundial de que los programas de apoyo deben mantenerse hasta que la recuperación económica sea sólida. La recuperación económica será desigual por el impacto diferencial de la pandemia y la distinta capacidad para estimular fiscalmente las economías. El bloque de países emergentes parte con desventaja en la recuperación por su menor capacidad de financiar la expansión fiscal

Los bancos centrales no están planteándose siquiera el aumentar los tipos de interés, mientras que las compras de activos seguirían proporcionando amplia liquidez a los mercados financieros. En este entorno y de cara a los inversores en mercados financieros, la liquidez y los bonos de alta calificación crediticia continuarían teniendo retornos reales negativos por mucho tiempo. Las reglas de la ortodoxia fiscal se están reescribiendo otorgando a los gobiernos licencia para incentivar las economías para recuperarse del shock pandémico.

En un mundo con vacunas eficaces y con mantenimiento de estímulos, parece probable un escenario de  recuperación paulatina. El colapso económico causado por la COVID-19 fue sincronizado, pero la recuperación será, con una alta probabilidad, desigual. Se están abriendo importantes brechas entre la evolución del crecimiento de los distintos bloques y países, y esto podría tener consecuencias en el propio orden económico mundial. Mientras que la recuperación de China ha sido en forma de “V” gracias al éxito en el control de la pandemia, en un buen número de países el tamaño de la economía no llegará al nivel pre-crisis hasta 2023. Este sería el caso de la Unión Europea, mientras que España no volvería a niveles precrisis antes de 2024.

La economía estadounidense recibirá una nueva ronda de estímulos fiscales importante cercana al billón de dólares, pendiente de la decisión del Congreso y una vez se aclare la transición presidencial en Enero. La recuperación económica en Europa tendrá que internalizar los efectos del desenlace de las negociaciones del “Brexit” y el mayor impacto de los confinamientos, aunque se beneficiará de un paquete 750.000m€, distribuido en 390.000 m€ en ayudas directas y 360.000 en prestamos condicionados con un plazo de amortización hasta 2058, complementario del Marco financiero plurianual 2021-27. A España, le corresponderían, una vez se cumplan todos los trámites legislativos en la UE, 140.000 m€, 72.700 en ayudas directas y 68.300 en préstamos condicionados.

En el caso de las economías europeas, se proyecta un despegue del crecimiento más irregular que en USA o en Asia. En primer lugar, las recesiones con epicentro en el sector servicios suelen desembocar en procesos de recuperación más lentos que en el caso de las contracciones localizadas en el terreno de los bienes duraderos, puesto que los servicios crean menos demanda embalsada que los bienes de consumo. Y muchas economías de la región tienen una elevada dependencia del sector terciario. En segundo lugar, como lastre relacionado, el sector servicios es más intensivo en materia de empleo, y la destrucción aparejada del mismo en esta crisis ha generado un efecto contagio más extenso en todas las economías. Por ello, las tasas de crecimiento previsibles para las principales economías de la zona Euro (Alemania, Francia, Italia y España) son modestas Fuera de la zona Euro, el Reino Unido no se diferenciaría de forma sustancial de sus comparables continentales salvo que el próximo 31 de diciembre no rubricara un acuerdo con la Unión Europea para definir su futura relación comercial.

Los estímulos no parecen generar efectos secundarios adversos en el corto plazo, pero podría haber contraindicaciones en un horizonte más a largo plazo. Con el tiempo llegaremos a un punto de inflexión en el que habrá que sopesar las consecuencias de todas estas políticas de estímulo económico. Sin embargo, aunque los gobiernos están aumentando su endeudamiento a niveles sin precedentes, están pagando menos en concepto de servicio de la deuda. Mientras el crecimiento económico a medio plazo supere los tipos del coste de la deuda, los mercados otorgaran el beneficio de la duda a la cuestión de su sostenibilidad del endeudamiento público.

Los bancos centrales mantendrán la prioridad en el crecimiento económico y serán permisivos con la inflación a corto plazo. La presión política sobre los bancos centrales para postergar una normalización de los tipos de interés será enorme de cara al futuro.. En este contexto, las políticas monetarias castigan a los ahorradores conservadores ante la falta de alternativas de inversión rentables sin riesgo, aunque dan un impulso a los activos de riesgo. Los inversores están condicionados a invertir en activos de riesgo para conseguir rendimientos positivos. Es recomendable protegerse del posible aumento de la inflación en el futuro ante las señales de mayor tolerancia de los bancos centrales a los posibles aumentos de precios. Este nuevo escenario de políticas no convencionales exige una revisión profunda de las estrategias de inversión y de las inversiones en activos tradicionales.

El futuro se está moviendo en modo de avance rápido como resultado de la tecnología, los cambios demográficos y de hábitos de consumo, actuando la COVID-19 como un acelerador de estas tendencias. En un entorno de nuevos paradigmas de política monetaria y fiscal, la volatilidad será un tema recurrente y la necesidad de ir adoptando un conjunto de reformas estructurales para adecuarse a los nuevos tiempos será una necesidad imperiosa para garantizar un crecimiento tendencial a largo plazo generador de empleos estables y de calidad.

Feliz Navidad e inmunizado 2021

En estas fechas tan entrañables conviene pararse un momento y meditar sobre nuestra vida y nuestro mundo. Cuando la incertidumbre sanitaria y los múltiples desvaríos alcanzan valor de referencia, la buena voluntad, la solidaridad, el respeto, la concordia, la fraternidad entre gentes y pueblos son la mejor de las vacunas porque inmunizan ante tanta injusticia, enfrentamiento, división y pobreza económica y espiritual. Que la Luz de la Navidad alumbre tu vida, caliente tu corazón, proteja a tu familia y nos haga más justos y benéficos, con un deseo de felicidad con mayúsculas para el 2021.

Un fuerte y cariñoso abrazo a todos los que seguís este blog

Navidad, 2020

Efecto capitalidad y solidaridad interterritorial: el caso español.

Efecto capitalidad y solidaridad interterritorial.

En los últimos días, estamos asistiendo a un memorial de agravios de algunas comunidades autónomas respecto al papel de Madrid como motor económico español y de su nivel de solidaridad interterritorial debido a la existencia de una fiscalidad competitiva con otros territorios que exige una “armonización fiscal”. Voy a tratar de aportar algunos datos sobre esta cuestión para poner un granito de arena en el debate.

La Comunidad de Madrid recaudó por grandes impuestos (IRPF; IVA e IIEE) 84.431 m€ en 2018. Sin embargo, por los mecanismos inherentes al sistema de financiación autonómica, la región  recibió 19.110 m€, lo que significa que Madrid sólo recibe el 22,6% de lo que recauda. Por lo tanto, 65.000 m€ van a financiar al conjunto de las administraciones autonómicas, aunque parte de ellos revierte a través del FGSPF, si bien por debajo de lo que le correspondería si se reconociesen los errores metodológicos en el cálculo de la población, de manera que el efecto neto es una aportación a la solidaridad interterritorial de 4.039 m€ vía FGSPF y otros, es decir el 68% del montante total, seguida por Cataluña (25,5%) y Baleares (6,6%) a los fondos de equidad interterritorial. En el período 2009-2018, aplicando el actual SFA, la aportación de Madrid a la solidaridad interterritorial ha sido de 31.672 m€, cuatro veces más que Cataluña, 11.169 m€. Madrid es la primera región en capacidad tributaria, pero baja al puesto 12 en lo que recibe del SFA por habitante ajustado (2.631 € por habitante, cuando recauda 3.482€ por habitante en tributos cedidos.

El hecho de que en la Comunidad de Madrid se encuentren las sedes de los grandes grupos no genera mayores ingresos significativos a la hacienda regional. Las empresas tributan por el Impuesto de Sociedades, cuya recaudación corresponde integramente al Estado. Aunque las empresas cumplan con sus obligaciones formales en Madrid y presenten sus retenciones por IRPF en Madrid, a la Hacienda regional sólo se le imputan las cuotas por IRPF de las personas físicas que tengan residencia habitual en Madrid, por lo que aquellas empresas dispersas por todo el territorio pero con sede en Madrid, imputarán las cuotas por IRPF de los trabajadores a las CC.AA donde estén residenciados aquellos. El que las empresas presenten sus declaraciones de IVA en Madrid tampoco supone una mayor recaudación más allá de la que se deriva de su dinamismo económico, ya que esta se recibe exclusivamente en función del indicador de consumo territorializado que edita el INE aplicando las directrices del Sistema de Financión Autonómica.

La capitalidad de un Estado no es garantía de mayores niveles de renta per cápita que otras regiones o ciudades del mismo país. Madrid ostenta la capitalidad de España desde 1561 y, pese a esa centralidad de siglos pasados, sólo en los últimos años ha liderado el crecimiento económico y la creación de empleo en España. No hay más que recordar los procesos de industrialización de los que se beneficiaron las Comunidades periféricas en los años 50,60 y 70 del siglo pasado, quedando Madrid como un mero centro administrativo. Soló con el advenimiento del régimen democrático, Madrid comienza  su impulso económico y sólo en los últimos años ha liderado el crecimiento económico y la creación de empleo en España. Hoy es la primera economía española, aportando el 19,3% del PIB Nacional, y la que tiene el mayor PIB per cápita con 35.876€, un 35,7% más que la media española. Este efecto de proyección depende de temas como la estructura económica regional, más o menos flexible o adaptable a nuevas necesidades (hay comunidades que se han encastillado en modelos económicos vinculados al turismo de sol, ladrillo y agricultura, mientras que gran parte de la industria básica se ha visto obligada a  desenvolverse en el marco de la economía informal), de activos vinculados a la innovación, de la eficiencia empresarial, del capital humano disponible y de un entorno institucional favorecedor que permita generar mayores oportunidades y capacidades para lograr una destacada posición competitiva y mayor nivel de desarrollo económico y social. Entre este entorno fiscal se encuentra una fiscalidad razonable y amigable para los negocios y empresas. A título de ejemplo, en Estados Unidos, ciudades como Nueva York, Chicago, Los Angeles o Houston tienen mayor renta per cápita que Washington. En Alemania, Colonia, Frankfort, Munich o Hamburgo sobrepasan en prosperidad a Berlín. En estos países prevalece un sistema fiscal federal que dota de máxima corresponsabilidad fiscal a los Estados federados. En Italia, con un sistema político fuertemente regionalizado, la Lombardía prácticamente dobla el PIB de Lacio, donde se ubica Roma. No es la capitalidad el elemento de atracción de la actividad económica, sino un entorno atractivo y amigable y una capacidad de adaptación a los nuevos retos que una economía cambiante y exigente obligan.