Tasa de empleo entre población de 25-64 años, por nivel de educación.Comparativa internacional (2015). Tasa de desempleo entre población de 25-64 años de edad, por nivel de educación. Comparativa internacional (2015)

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El efecto Enero 2018 en las Bolsas mundiales

En los primeros días de mes de febrero se ha producido una llamativa caída de las bolsas occidentales comandada por Wall Street. No es inusual que durante el mes de enero, las bolsas tengan un comportamiento alcista tras el cierre del ejercicio y la habitual realización de beneficios de final de año, y que en febrero se produzca una cierta realización de beneficios de este comportamiento alcista en enero (este efecto se conoce en economía financiera como “efecto enero” en los mercados de valores). Sin embargo, este 2018 se ha producido tal efecto de forma mucho más abrupta que en ejercicios pasados. No cabría circunscribir las caídas a un solo motivo. Conviene señalar, de partida que no hay una noticia negativa, a priori, que explique este derrumbamiento (en tres días de febrero se ha perdido todo lo que se había ganado, de forma extraordinaria, en enero en la bolsa americana). Podríamos señalar una serie de circunstancias, unas reales y otras basadas en expectativas, que han provocado cierta inquietud en los inversores y ya se sabe que el miedo se propaga muy fácilmente, generando un clima desconcertante que puede provocar movimientos irracionales en los mercados financieros. Entre ellas destacaremos:

1. Las caídas en Wall Street se han producido tras su mejor enero desde 1997, así que la recogida de ganancias puede ser la principal causa del derrumbe. Se podría considerar que las acciones de las bolsas mundiales quizás estaban altas por la buena situación económica global donde se produce, desde hace mucho tiempo, una alineación de perspectivas favorables de crecimiento en todas las áreas económicas del planeta. Puede que las valoraciones de los títulos de renta variable hayan estado sobrevalorados a pesar del fuerte crecimiento de los beneficios empresariales después de los impulsos introducidos en la economía norteamericana por Trump especialmente  a través de su Reforma Fiscal. Que las bolsas en algún momento pudieran corregir ese exceso de valoración era algo previsible, pero que las caídas se produjeran de manera tan brusca y de tal magnitud no entraba en los planes de los inversores generando una cierta inquietud y volatilidad en los títulos de renta variable.

2. El buen dato de empleo que viene mostrando los EE UU y el crecimiento de sus salarios genera expectativas de un alza de los precios. Los sueldos crecieron un 2,9% y esa variación no se veía desde 2009. Con la inflación apuntando al alza, la Reserva Federal (Fed) podría verse tentada a endurecer las condiciones para acceder al dinero y hacer crecer los tipos de interés de forma más acelerada a lo esperado. Despues de las tres subidas de 2017, los tipos en EE UU se hallan en una banda del 1,25% al 1,5% y algunos expertos los ven por encima del 2% este mismo año. La decisión la tomará Jerome Powell, que acaba de tomar posesión de su cargo al frente de la Fed en sustitución de Janet Yellen y no es descartable una aceleración del ajuste en tipos para compensar una política fiscal expansiva como la que se ha implementado en el tercer trimestre de 2017 en EEUU.

3. Esta subida de tipo puede tener efectos graves para las empresas europeasmás endeudadas si el BCE sigue la estela de la Reserva Federal en el probable ajuste al alza de los tipos de interés. El Banco Central Europeo sugirió en su última reunión que hasta 2019 no subiría los tipos —ahora en el 0%— aunque si EE UU acelerase sus alzas podría cambiar la idea de las autoridades monetarias europeas en Francfort. Subir los intereses sería una mala noticia para las compañías con mayor volumen de deuda y para las firmas de infraestructuras que necesitan mucha financiación para iniciar sus obras; de ahí que las mayores caídas del Ibex las estén soportando constructoras como ACS, siderúrgicas como Arcelor Mittal o firmas de infraestructuras de teleco como Cellnex. Tampoco sería bueno para las pymes porque los créditos bancarios se encarecerían de forma paralela a una subida de los tipos de referencia.

4. Otro motivo para la caída de las bolsas es que la renta fija ha ido ganando atractivo. El bono estadounidense marca una rentabilidad del 2,8%, su máximo desde enero de 2014. A ese precio, al inversor le podría interesar más asegurar una renta con bonos soberanos y abandonar la renta variable (acciones) que conlleva un riesgo mayor. También despunta el bund alemán, que pasa del 0,42% al 0,73% en un mes. Sin embargo, en nuestra opinión, creemos que el abandono de las posiciones en acciones se debe no tanto a una expectativas racionales a medio plazo como a un momento de incertidumbre puntual. La renta variable, con indepedencia de algunos momento de volatilidad a lo largo del año, tiene recorrido en su valoración. Por último conviene no olvidar que el hecho de que la renta fija ofrezca más intereses no solo le resta atractivo a las acciones, sino que también hace huir al inversor de otros activos de riesgo como el petróleo (el barril Brent cotiza ahora a 66 dólares cuando hace días sobrepasaba los 70) o el bitcoin (cuesta menos de 6.000 dólares cuando llegó a cotizar a 19.000), entre otros.

BALANCE Y PERSPECTIVAS DE LA ECONOMIA ESPAÑOLA EN 2018

BALANCE Y PERSPECTIVAS DE LA ECONOMIA ESPAÑOLA EN 2018

La economía mundial ha mantenido un notable ritmo de avance en la segunda mitad de 2017. Según las proyecciones más recientes del FMI y del BCE, el crecimiento del PIB global en el conjunto del año podría ser del 3,6 %, tasa algo superior a la observada en cualquiera de los cinco años precedentes. Esta consolidación de la expansión de la actividad, común a la mayor parte de las principales áreas geográficas, se ha visto apoyada por el mantenimiento de políticas monetarias acomodaticias y de condiciones financieras muy favorables, y por un tono menos restrictivo de la política fiscal. Además, ha venido acompañada de un fortalecimiento del comercio mundial. Sin embargo, en un horizonte temporal algo más dilatado, subsiste un conjunto de factores de riesgo que hacen que la expansión global del producto adolezca de una cierta fragilidad. Estas fuentes de incertidumbre incluyen un hipotético tensionamiento de las condiciones financieras globales, posibles contratiempos en el proceso de reforma de la economía china o un hipotético reavivamiento de los riesgos geopolíticos. Por el contrario, alguna de las incertidumbres vigentes hasta ahora parece haberse despejado, como es el caso de la reforma fiscal en Estados Unidos, cuya materialización definitiva podría otorgar un impulso adicional a la actividad global en el corto plazo, aunque de menor entidad que el proyectado al inicio del mandato del actual presidente. En el área del euro, el crecimiento del PIB ha seguido siendo elevado. En concreto, la tasa observada en el tercer trimestre fue del 0,6 %, en un marco en el que, además, la dispersión en la evolución de las distintas economías se está reduciendo. Las últimas proyecciones del Eurosistema, presentadas al Consejo de Gobierno del BCE del 14 de diciembre, reflejan una mejora de las perspectivas, lo que se ha traducido en una revisión significativa del crecimiento esperado del PIB —de 0,8 puntos porcentuales  en términos acumulados en el período 2017‑2019—.

  • En el tercer trimestre de 2017, la economía española continuó creciendo de forma robusta, prolongando la senda expansiva iniciada a finales de 2013 y encadenando cuatro años de crecimientos intertrimestrales positivos. El crecimiento económico ha continuado apoyado en el dinamismo de la demanda externa, de la inversión en equipo y del consumo privado, reflejando la prolongación de la mejora del mercado laboral y de las condiciones de financiación, así como el avance en la corrección de los desequilibrios macroeconómicos, en un contexto de mantenimiento de la política monetaria expansiva del BCE, recuperación de la demanda global e impulso alcista de los precios del petróleo. El PIB real ha aumentado el 3,1% interanual en el tercer trimestre de 2017. La tasa de crecimiento intertrimestral del PIB durante el período octubre‑diciembre habría mantenido un ritmo similar al del tercer trimestre del año, situándose en el 0,8 %. Dicha estabilidad del ritmo de crecimiento del producto de la economía sería consecuencia de dos fuerzas que operan en sentidos opuestos. En concreto, el fortalecimiento de los mercados de exportación habría contrarrestado los efectos adversos derivados del aumento de la incertidumbre relacionado con la situación política en Cataluña, que, de acuerdo con la información disponible —relativamente escasa— se habrían concentrado particularmente en esa comunidad autónoma. Por su parte, la inflación concluyó 2017 en el 1,1 % (1,6 % en dic-16), al corregirse el escalón de las mayores subidas de los carburantes del año anterior; también contribuyeron a esta moderación los bienes industriales y los servicios, mientras que los alimentos actuaron en sentido opuesto. El diferencial con la UEM fue negativo (-0,2 puntos vs 0,3 un año antes) y la subyacente registró el mejor cierre desde 2014 (0,8 %).
  • A medio plazo, se espera una continuación de la fase expansiva, favorecida por los sustanciales avances observados en el proceso de reconducción de los desequilibrios de la economía. No obstante, y como adelanta el IAF en las últimas oleadas, se prevé que el crecimiento del producto pierda cierta intensidad en los próximos años, lo que, entre otros factores, vendría motivado por la orientación neutral de la política fiscal —frente al tono expansivo mostrado en los últimos años— y por el moderado impacto adicional de la relajación de la política monetaria sobre las condiciones de financiación de los agentes. En concreto, de acuerdo con las proyecciones más recientes, que se corresponden con la contribución del Banco de España al ejercicio de proyecciones del Eurosistema, el PIB crecería un 2,4 % en 2018 y un 2,1 % tanto en 2019 como en 2020. Por su parte, La tendencia alcista del petróleo y el impacto de la sequía sobre los alimentos han deteriorado las expectativas de inflación; se espera que 2018 cierre en torno al 1,6 % (media anual del 1,8 %). En esta línea, existe un cierto consenso ya que los indicadores coyunturales más recientes señalan la prolongación del dinamismo de la actividad económica, a juzgar por la evolución del índice de sentimiento económico, de la cifra de negocios empresarial y de las ventas minoristas, aunque con una ralentización como se observa en el propio IAF.
  • El ritmo de crecimiento del empleo en España se encontrará en el 2,3% para este año 2018. Una cifra que sitúa al país como primero entre los territorios europeos de la OCDE en crear puestos de trabajo y duplica la tasa media del organismo internacional.  Además, el 30% de las empresas que operan en España están desarrollando políticas de actualización de salarios con subidas por encima de lo pactado, según el Informe de Tendencias Salariales de Randstad Research. Ello permitiría cerrar el ejercicio 2018 con una tasa de paro del 15,3%, el mejor dato desde finales de 2008. Sin embargo, en el mercado laboral español siguen destacando tres problemas: la alta tasa de paro, el desempleo juvenil y el déficit de talento.